viernes, 19 de junio de 2009
Corantus
Nº 36
Desde tiempos antiguos, el aloe se ha usado principalmente para tratar problemas de la piel. También ha sido usado para tratar problemas bucales y del sistema digestivo. En la actualidad, algunos estudios sugieren que también podría ser útil para ayudar a tratar la diabetes y la hiperlipidemia. Algunos lo recomiendan para estimular el sistema inmune, tratar el herpes genital y protegerse de las picaduras de insectos.
A nivel de la piel, el aloe se usa tanto con fines cosméticos como para tratar lesiones e infecciones.
Con la pulpa de las hojas se puede hacer una pasta que se usa como cataplasma para colocarlo sobre las heridas. Hoy en día, en África todavía se usa las hojas del aloe cortadas a lo largo, por la mitad, que se fijan con una venda sobre las heridas limpias, para ayudar a su cicatrización. También se dice que su jugo es muy bueno para tratar quemaduras. Popularmente, se usa como protección contra los rayos ultravioleta, aunque la evidencia científica no parece avalar esta propiedad (Vogler y Ernst, 1999).
El aloe también se usa en medicina popular para tratar infecciones micóticas de la piel, como el pie de atleta. Para ello se machaca la pulpa de la hoja y se coloca como cataplasma sobre el área afectada.
De acuerdo con Vogler y Ernst (1999), el aloe podría ser efectivo contra la soriasis, una enfermedad de la piel. Se recomienda aplicar la pulpa o crema con aloe tres veces al día durante varios meses. Los resultados no son rápidos.
Al jugo de las hojas se le atribuye efectos cosméticos sobre la piel. Se dice que reduce la abertura de los poros del cutis, lo que confiere al rostro una apariencia más estética y ayuda a expulsar las bacterias y los depósitos de grasa que los tapan. Por ello se considera útil para el tratamiento del acné. Además, se cree que los minerales, las vitaminas, los aminoácidos y las enzimas que posee estimulan la reproducción de nuevas células de la piel. Algunos consideran que esto ayuda a evitar las arrugas prematuras y retarda las propias de la edad, si se usa con regularidad. Por esta misma razón, el jugo del aloe es muy utilizado para elaborar productos para después de afeitarse; sus propiedades ayudarían a regenerar muchas de las células dañadas al paso de la cuchilla. Entre sus otros usos cosméticos más difundidos están el tratamiento de las manchas causadas por el sol, la sequedad, descamación, picazón y cuarteamiento de la piel. Como el aloe es astringente, es bueno aplicarse aceite o una crema hidratante después que haya penetrado en la piel.
Las enfermedades del cuero cabelludo, la grasa y la caspa, también se tratan popularmente con el jugo de aloe aplicado directamente sobre él. También se puede coger un trozo de hoja, sacarle los bordes espinosos, y cortarlo por la mitad a lo largo, como cortando un pan para prepararse un sánguche. Pasar el lado de la pulpa por toda la cabeza. Dejar reposar un rato, o bien toda la noche. Al día siguiente, lavar con agua. Esto dará brillo, fuerza y protección al cabello.
A nivel de la boca, la medicina popular recomienda masticar la pulpa de la hoja para tratar las aftas bucales y los dientes sangrantes. Para el herpes labial, se recomienda aplicar el aloe sin el acíbar, ya que es cáustico. Para eliminar el acíbar de las hojas, nada más hay que lavarlas con agua, frotándolas con los dedos. En un estudio científico (De Oliveira y col., 2008) de la Universidad de Fortaleza, en Brasil, se encontró que tanto un dentífrico con aloe como otro fluorado reducían significativamente la placa dental y la gingivitis en la misma proporción, sin encontrarse diferencia entre ambos tratamientos.
A nivel del sistema digestivo, el jugo del aloe se usa contra la acidez y como purgante. Se dice que es bueno contra la acidez porque actúa como amortiguador natural de los jugos gástricos. En ese sentido, se recomienda tomarlo de manera regular en ayunas. El alivio vendrá unos pocos días después de haber tomado dosis regulares. Tomándolo por la noche, antes de acostarse, el acíbar tiene un efecto purgante que se produce a la mañana siguiente. Es importante señalar que hasta el año 2003, el jugo de aloe y otros productos derivados de él eran ampliamente usados en Estados Unidos como laxante. Ese año, la FDA (Administración de Alimentos y Drogas) prohibió el uso libre de productos que contengan aloína. A partir de entonces, muchos fabricantes empezaron a producir jugo de aloe sin aloína. Lamentablemente, parece que el jugo de aloe sin aloína no tiene un efecto laxante significativo. De otro lado, el jugo sin aloína sí puede usarse con fines digestivos.
Según Langmead y col. (2004), la administración oral de 100 ml de gel de aloe, 2 veces al día por 4 semanas, puede producir una mejora e incluso la cura de la colitis ulcerativa. Se requiere más evidencia para confirmar estos resultados.
Existen otros usos del aloe relativos al sistema digestivo pero que no tienen mucha evidencia. A la tintura, el extracto y otros preparados se les atribuye cierto efecto colagogo; es decir, estimulante de la secreción biliar. Al jugo también se le atribuye efecto benéfico para tratar el síndrome de colon irritable. En Perú, no es raro que algunas personas beban emoliente con aloe entre sus ingredientes, con la finalidad de recomponer el sistema digestivo en general.
A nivel de la sangre, el jugo de aloe podría ser una buena ayuda para tratar la diabetes y la hiperlipidemia. Según Vogler y Ernst (1999), la administración oral de aloe podría resultar útil para ayudar a reducir los niveles sanguíneos de glucosa de pacientes diabéticos así como para reducir los niveles sanguíneos de lípidos en pacientes con hiperlipidemia. Aparentemente, estos efectos positivos se deberían a la presencia de compuestos tales como polisacáridos, mananos, antraquinonas y lectinas. Se requiere, sin embargo, más investigación para confirmar esta hipótesis.
Finalmente, el jugo de aloe también suele untarse sobre la piel para protegerse de las picaduras de insectos. Se ha sugerido que la costumbre de algunas personas de colgar una planta entera de aloe del marco de la puerta para traer suerte podría haberse originado por la capacidad de esta planta para repeler insectos. La planta puede permanecer viva así por muchos años debido a la capacidad de sus raíces de absorber la humedad de la atmósfera. En los Estados Unidos, Europa y Japón, algunas personas están consumiendo el jugo puro para estimular el sistema inmune. Según Vogler y Ernst (1999), el aloe también podría ser efectivo contra el herpes genital.
De Oliveira SM, Torres TC, Pereira SL, Mota OM, Carlos MX. (2008). Effect of a dentifrice containing Aloe vera on plaque and gingivitis control: A double-blind clinical study in humans. Journal of Applied Oral Science. 16(4):293-6, 2008 Jul-Aug.
Langmead L, Feakins RM, Goldthorpe S, Holt H, Tsironi E, De Silva A, Jewell DP, Rampton DS. (2004) Randomized, double-blind, placebo-controlled trial of oral aloe vera gel for active ulcerative colitis. Alimentary Pharmacology and Therapeutics. 2004 Apr 1;19(7):739-47.
Vogler BK, Ernst E (Octubre 1999). Aloe vera: a systematic review of its clinical effectiveness. The British journal of general practice: the journal of the Royal College of General Practitioners 49 (447): 823–8.
yo me la como en ensalada con tomate y cebolla vinagre sal y aceite de oliva
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